Layered Lives recorrido de audio
¿Qué inspira a alguien a convertirse en artista? ¿Cuáles son algunos temas que las mujeres están interesadas en explorar artísticamente? ¿Qué materiales y procesos utilizan para expresarse?
Haz clic abajo para escuchar a estas artistas contar su historia.
Ariamna Contino
Traducción de voz del inglés impulsada por IA.
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Me convertí en artista a partir de una profunda fascinación por los materiales y la transformación. Crecer en La Habana me hizo muy consciente de la fragilidad de las cosas: la arquitectura, la memoria, la naturaleza e incluso el propio cuerpo. Encontré en el arte una manera de procesar esas tensiones y de reflexionar sobre las realidades sociales y medioambientales que me rodeaban. El papel se convirtió en mi lenguaje principal porque es, al mismo tiempo, delicado y resistente. Al rasgarlo, cortarlo, arrugarlo y reconstruirlo, puedo crear superficies que conservan huellas del tiempo, de la erosión y de la reconstrucción. Para mí, el acto físico de manipular el papel también es conceptual; refleja la manera en que las historias y las identidades se moldean, se fracturan y se rehacen constantemente.
Las obras de mi serie Sueño despierto (2023) nacen de mi relación constante con el mar y de la creciente crisis climática que afecta las aguas que rodean a Cuba. Vivir en una isla significa entender el océano no solo como paisaje, sino como una fuerza que atraviesa la vida cotidiana, la memoria y la supervivencia. En estas piezas construyo composiciones monocromáticas en tonos azules que evocan el movimiento y la profundidad del agua, pero también su inestabilidad y turbulencia. La superposición repetitiva del papel crea superficies sedimentadas, como si cada obra contuviera historias acumuladas y rastros emocionales. Para mí, el océano funciona tanto como símbolo de conexión como recordatorio de nuestra impermanencia. Refleja la relación frágil entre el ser humano y la naturaleza, al tiempo que invita al espectador a entrar en un espacio de contemplación y conciencia. En el centro de varias composiciones, el pan de oro aparece también como un vestigio frágil, algo precioso que sobrevive a pesar de la destrucción y del deterioro ambiental.
Aimée García
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Yo describiría mi trabajo como un estado de meditación, como una exploración del silencio. Es un arte íntimo y psicológico. Mi inspiración parte de la vida cotidiana y cómo negociamos con nuestro entorno. Me interesa la idea de la identidad y las máscaras que nos ponemos frente al mundo. Por eso uso mi propia imagen, el autorretrato. No para hablar de mí como individuo, sino para usar mi cuerpo como un lienzo donde pueda suceder cualquier historia humana. Me interesa abordar temas políticos y sociales, pero sin hacer arte de pancarta. Mi generación aprendió a ser simbólica para evitar la censura. Mi política es más insidiosa. Por ejemplo, al bordar las obras de la serie Represión hablan de la asfixia social sin gritar. Mi compromiso no es con los eslóganes políticos, sino con la verdad de la experiencia humana, y eso en esencia es profundamente político. Para mí el material es el mensaje. No es lo mismo pintar un rostro que bordarlo. Cuando perforo el lienzo para pasar un hilo o uso cabello real, añado una capa de sacrificio y resiliencia. Al llevar el bordado, que es una labor históricamente asociada a la espera femenina, al arte contemporáneo, estoy reivindicando ese trabajo manual. El hilo conecta, pero también puede apretar o atar. El uso de otros materiales como textiles o metal no es decorativo, es lo que le da el peso emocional y la hibridez a la pieza.
Rocío García
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Creo que ser artista es como tener un título sagrado. El medio idóneo para expresarme es la pintura y el dibujo. Me gusta crear imágenes secuenciales que aludan a una historia específica y conformen una narrativa. El tema esencial de mi trabajo tiene que ver con el concepto del poder y el abuso de poder en las relaciones interpersonales, sociales y políticas. La ironía y el humor están presentes en mi obra, así como lo poético y lo metafórico. Me gusta presentar sucesos de la realidad en atmósferas irreales.
Alejandra Glez
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Empecé a hacer arte antes de saber que eso se llamaba arte. Crecí en una isla muy cerca del mar y, desde pequeña, el cuerpo y el agua fueron mi forma de entender lo que me pasaba. El arte apareció como una herramienta para ordenar emociones, recuerdos y silencios que no sabía nombrar. Al principio fue algo muy íntimo, casi privado. Con el tiempo entendí que esas preguntas no eran solo mías, que muchas personas se reconocían en ellas. Ahí descubrí que el arte podía ser un lugar de encuentro, un espacio para detenerse y mirar con más atención.
Mar de fondo nace en La Habana en 2018, frente a un mar que no miro como paisaje, sino como un espacio cargado de historias. Siempre me ha interesado esa idea de que el mar no borra. El agua devuelve. Devuelve cuerpos, memorias, ausencias que flotan incluso cuando no se ven. La obra se mueve entre la presencia y la ausencia, no como opuestos, sino como estados que conviven. Hay cuerpos que aparecen y otros que ya han desaparecido, pero permanecen como una huella silenciosa sobre la superficie.
Elsa Mora
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En mi trabajo, exploro temas universales como la identidad, la conexión y la supervivencia. Me interesa indagar en las tensiones entre el aislamiento y la pertenencia, así como entre el individualismo y la interdependencia. Para articular estas ideas, materiales como papel, arcilla, textiles, metal, entre otros, son fundamentales para mí. Los concibo como colaboradores activos que influyen tanto en el proceso creativo como en el resultado final. Esta relación se manifiesta con especial claridad en mi trabajo con arcilla, donde la transformación del material se vuelve explícita. La arcilla, inicialmente blanda y frágil, adquiere solidez y resistencia al ser sometida a altas temperaturas. El fuego no la destruye, sino que la transforma. Esta transformación funciona también como una metáfora de la experiencia humana frente a situaciones extremas. Al igual que la arcilla, las crisis nos ponen a prueba, alteran nuestra forma y fortalecen nuestro interior. Aunque la temática está arraigada en mi experiencia personal, estas obras no pretenden ser confesionales. Mi intención con ellas es crear un espacio para el reconocimiento compartido.
Mabel Poblet
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Mi interés por el arte nació, mas que todo, de una necesidad de comunicación. Desde niña fui una persona muy tímida, y muchas veces me resultaba difícil expresar emociones o pensamientos de manera directa. El arte apareció entonces como un espacio donde podía comunicarme de otra forma, utilizando imágenes, acciones, sonidos y experiencias en lugar de palabras. Fue una manera de encontrar mi propia voz y de crear conexiones con los demás desde un lugar mas intuitivo y sensible.
También crecí en un entorno muy influenciado por el arte. Mi padre era director de teatro y mi madre arquitecta, y ambos tuvieron un impacto muy importante en mi formación y sensibilidad. Del teatro heredé el interés por la presencia, el cuerpo, la escena y la dimensión emocional de la experiencia. De la arquitectura surgió mi atención hacia el espacio, la estructura y la manera en que los lugares contienen memoria e historia. Estas influencias fueron fundamentales para entender el arte no solo como un objeto, sino como una experiencia viva y transformadora.
Desde mis primeras obras entendí la práctica artística como una forma de presencia y conexión, un espacio donde podía explorar emociones, tensiones sociales y estados internos difíciles de expresar con palabras. En general, lo que me inspira es la posibilidad de crear experiencia donde el arte funcione como un puente entre lo personal y lo colectivo, entre la memoria, el cuerpo y el entorno.
Sandra Ramos
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Cuando era niña me encantaba ir a casa de mi mejor amiga Wendy. Su abuela era pintora. El olor del óleo, la belleza de los colores en sus lienzos y la paz que emanaba de sus retratos y paisajes me abrieron la puerta a un mundo nuevo, creativo y diferente del mundo científico de donde provenía, ya que mis padres eran químicos. Gracias a la abuela Gloria, comencé a estudiar en la Escuela Elemental de Artes Plásticas en La Habana con 12 años, y de ahí en adelante el arte se convirtió en mi lenguaje primordial, mi voz particular a través de la cual me expreso, comunico, y soy yo, con mi historia, un ente de cambio en este nuestro mundo compartido. Después tuve la suerte de estudiar en San Alejandro y en el Instituto Superior de Artes de La Habana, donde formé parte de una nueva generación de artistas que desde el grabado, la pintura, la instalación y el performance abogamos por un pensamiento abierto, no oficialista, que permitiera la libertad creativa y de expresión en la Cuba de los 90 durante el llamado “Periodo Especial.”
Como artista cubana, mi obra explora la memoria y la historia a través de diversos medios y de personajes populares como la Niña Pionera, “El Bobo” de Abela y Liborio. Estas referencias me permiten retratar las contradicciones políticas y las dificultades sociales de la vida cotidiana en Cuba, así como explorar temas relacionados con la migración y la transculturación. A manera de viñetas o comics, mis pinturas y grabados se inspiran en la experiencia de mi infancia en la Cuba postrevolucionaria. Grabados al agua fuerte como Cultivando milagros, Tornado (Rabo de nubes), y La caja de Pandora, examinan a través de la sátira cómo el poder político y el adoctrinamiento moldean y definen la vida de las personas en los regímenes totalitarios. El arte ha sido para mí una forma de expresar disidencia, alzar la voz, buscar la libertad a través de la creatividad y analizar la compleja relación migratoria entre Cuba y los Estados Unidos.
Adislen Reyes
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El arte fue algo que nació conmigo, pues no provengo de una familia de artistas ni tuve una figura externa que me inspirara de niña. Llenaba cuadernos de dibujos, intentaba representar a mi familia, mis juguetes y la casa donde vivía. Digamos que el dibujo fue mi primer lenguaje artístico. En cuanto aprendí a leer y a escribir, mis historias comenzaron a tomar forma de cuentos sencillos que yo misma ilustraba e incluso confeccionaba en mis propios libros de manera artesanal. La inspiración de otros autores llegó mucho después, pero, en primera instancia, mi creatividad fue un impulso natural e innato. De modo que mi obra está llena de etapas, como etapas ha tenido mi vida. La inspiración no es una ceremonia, es un accidente provocado por lo cotidiano. Es en las pequeñas cosas donde mayormente encuentro el impulso para crear.
En el año 2007 creé un personaje que me acompaña hasta hoy. A primera vista, parece hecho para niños. La suavidad de los tonos pastel y la calma de la pintura plana simulan el lenguaje de los productos destinados al mundo infantil. Pero mi arte es un juego de simulaciones. Si miras con paciencia, encontrarás siempre una astilla, un detalle inquietante que desentona, esa sombra que cruza el jardín. Me obsesiona capturar el vuelo de la inocencia justo antes de tocar el suelo, ese instante en el que el mundo deja de ser un juego para volverse una verdad de adultos. Este personaje es mi espejo y mi refugio. En él he volcado mis miedos para que no pesen tanto. Recientemente, no camina solo: le sigue un perro, que no es otra cosa que el arte mismo, oliendo el rastro de mis pasos. Se han vuelto sombra y cuerpo, reflejando esa relación compleja y hermosa que tenemos los creadores con nuestro oficio con el paso de los años.
Linet Sánchez
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Mi deseo de convertirme en artista viene quizás de la familia. Mi madre era profesora de ballet clásico y mi padre escultor. Estas dos manifestaciones son las que sentí más cercanas. Estudié ballet clásico durante mi niñez y adolescencia antes de estudiar artes visuales y mi experiencia en un escenario influenció gran parte de mi creación actual y la manera en que percibo el espacio vacío. La inspiración para realizar mis obras viene principalmente de recuerdos, así como de la frustración y obsesión por el pasado, con lo que no puedo conservar ni modificar.
Siento interés por el espacio arquitectónico como contenedor de todo lo que vivimos en ellos, y cómo es éste el que de alguna manera permanece en el tiempo. Por otra parte, me inspira la noción de que la memoria y la experiencia no son el reflejo de una realidad específica, sino de una construcción personal. La metodología que utilizo para realizar estos espacios es la construcción de maquetas de cartón o madera que posteriormente fotografío o filmo. Me interesan estos medios porque documentan la forma en que construimos nuestra vida diaria y por esto mismo les otorgan a mis maquetas ese carácter ambiguo, una mezcla entre veracidad y ficción, que para mí son parte de la experiencia y la memoria.
Belkis Ayón
Belkis Ayón (1967 – 1999) es la única artista fallecida representada en la exposición Layered Lives; por lo tanto, no fue posible grabar contenido de audio. La siguiente entrevista es un extracto de Hablando sobre los mitos del arte. Entrevista con Belkis Ayón, de Jaime Sarusky, 4 de febrero de 1999, © Revista Revolución y Cultura, n.º 2-3/99, págs. 68-71. Cortesía del Legado de Belkis Ayón.
Entrevista
¿Cuéntanos tu trayectoria como artista?
Uso la técnica de grabado llamada colografía porque es la más adecuada para decir lo que quiero. La colografía consiste en crear una matriz con materiales pegados para luego imprimir imágenes con relieve. Me gusta porque es la técnica con la que puedo trabajar grandes formatos y su manufactura texturada y nivelada me fascina. Todo ese proceso lo disfruto tremendamente.
En términos de temática uso narrativas más personales. Sin embargo, personajes como Sikán, el pez, el chivo y la serpiente siguen siendo recurrentes en mi trabajo. Para desarrollar estos personajes utilizo papeles arrugados y la simbología que siempre he usado, pero con otros contenidos. Aunque quiera decir otra cosa, estoy usando la misma figuración y los mismos signos que uso cuando me quiero referir específicamente a una escena o a un detalle de la mitología afrocubana, aunque después, quizás, le dé la vuelta y quiera decir otra cosa. Pero son elementos fijos en mi obra.
Yo disfruto mucho llenar a los personajes a través de las texturas, de las formas. La ropa es la piel que yo les pongo a mis figuras dependiendo de lo que esté pasando, de lo que yo quiera decir.
También, hay cosas en las obras que no sé explicar. Por ejemplo, la tensión latente en muchas de mis composiciones… no la ideé, no fue algo preconcebido, simplemente surgió. Yo digo que siempre me acompaña algo que es como un buen signo, una buena compañía: la intuición. Quizás mi obra sea eso: cosas que tengo dentro y, una vez externalizadas, representan las cargas con las que no se puede vivir.
En realidad, los ojos en los rostros de mis personajes son los que impresionan a la gente, lo que les intriga, porque son ojos que te miran muy directamente. No te puedes esconder; dondequiera que te muevas, ellos están ahí, siendo cómplices de lo que estás viendo.
¿Cómo surgió el interés por la cultura y la mitología afrocubana?
Muchas cosas me atrajeron a las culturas afrocubanas. Este fue un interés que surgió a través de algunas sugerencias que me hicieron mis profesores para que leyera escritores como Lydia Cabrera, o temas sobre la diáspora africana, especialmente mitos o historias como el de la sociedad secreta Abakuá narrada por sus viejos adeptos.
En la casa de mi abuela también había un afiche de la película De cierta manera (1977), dirigida por la cineasta afrocubana Sara Gómez. También pudo haber sido el hecho de que mi tío tenía entre sus libros “Los Ñáñigos” (1982) de Enrique Sosa y un catálogo de la retrospectiva que hicieron en París del maestro surrealista Wifredo Lam. Descubrí en ese entonces que la mayoría de los artistas afrodescendientes trabajaban temas como la santería, el vodú, el espiritismo y el palo monte.
La narrativa de La Sociedad Secreta Abakuá en particular me pareció muy plástica, como si estuviera pasando delante de mí. Me imaginaba que aparecían y desaparecían rostros, a pesar de que en la Sociedad Abakuá no hay una iconografía figurativa. Entonces vi que había una posibilidad, había todo un mundo que perfectamente yo podía crear, uno basado en las historias originales.